Fontanero y reformas en Granadilla de Abona y El Médano
San Isidro, El Médano, Los Abrigos, Charco del Pino y el casco de Granadilla. Urgencias 24 h, visita y presupuesto gratuitos.
Aquí hay un factor que no existe en el resto de la comarca: el viento. En El Médano y Los Abrigos, la lluvia no cae, entra de lado. Las filtraciones que nos llaman a diagnosticar muchas veces no vienen de una tubería sino de una carpintería mal sellada, una junta de ventana vencida o una azotea con la impermeabilización levantada por la arena y el sol.
Esa es justo la diferencia que hay que aclarar antes de gastar dinero: si la mancha es de fuga se repara la instalación, y si es de filtración exterior se sella, se impermeabiliza o se cambia la junta. Lo decimos con la prueba delante, no por intuición.
San Isidro es el núcleo más poblado y con más vivienda en altura del municipio: bloques, alquiler y comunidades, donde lo habitual son bajantes, atascos recurrentes y filtraciones entre plantas. En el casco de Granadilla y Charco del Pino, en cambio, vivienda tradicional con depósito, azotea y tubería antigua.
- Diagnóstico de humedades: distinguir fuga de instalación, filtración exterior o condensación. Desatascos y humedades
- Azoteas y sellados tras episodios de viento y lluvia.
- Atascos recurrentes en bloques de San Isidro, con inspección por cámara.
- Reformas de baño y cocina en vivienda habitual y en alquiler vacacional de El Médano.
Lo que cambia según la época
Aquí manda el viento. En El Médano y Los Abrigos los episodios fuertes dejan siempre el mismo rastro de llamadas: agua que ha entrado por donde nunca había entrado, porque la lluvia no cayó, sino que golpeó de lado contra una carpintería o una junta que llevaba años aguantando.
Lo que revisamos primero en esta zona. Carpinterías y juntas de ventana del lado de barlovento, que es donde el sellado se reseca antes por sol y arena. Azoteas: la lámina se levanta por los bordes y el agua encuentra el camino por el perímetro, no por el centro. Sumideros y canalones llenos de arena, que convierten una terraza en una piscina de dos centímetros. Y en San Isidro, con su edificación en altura, los atascos recurrentes de bajante: cuando el agua baja lenta en dos viviendas a la vez, el problema ya no es de nadie en particular, es de la comunidad.
Una revisión de sellados y sumideros antes del otoño cuesta una fracción de lo que cuesta rehacer un falso techo en enero.
¿Mancha que vuelve cada invierno?
Es filtración, no mala suerte. Vamos, buscamos por dónde entra y se lo enseñamos.